Durante años trabajé en una gran empresa. Tenía un puesto estable, un buen sueldo y todo aquello que muchas personas consideran éxito. Pero sentía que me había alejado de quien realmente era. Decidí dejarlo todo para empezar de nuevo. Fue una de las decisiones más difíciles de mi vida, pero también la que me permitió encontrar mi verdadera vocación.
Ese cambio me llevó a Edimburgo, donde comenzó mi trayectoria como terapeuta. Allí trabajé como Arteterapeuta y Counsellor y fui docente del Máster de Arteterapia de la Queen Margaret University.
Mi pasión por comprender al ser humano me ha llevado a realizar un doctorado, tres carreras universitarias, dos másteres y una formación continuada en diferentes enfoques psicológicos y terapéuticos, como EMDR, Hipnosis Clínica, Terapias de Tercera Generación, Gestalt, Mindfulness (Programa MBSR para la reducción del estrés), Counselling, Arteterapia, Quantum Scio, Psicología Humanista, Transpersonal, Psicoenergética y Sanación.
Con el paso de los años comprendí que ninguna corriente psicológica, por sí sola, puede dar respuesta a la complejidad del ser humano. Integro diferentes corrientes y recursos de la psicología para comprender lo que te sucede y acompañarte de una manera personalizada y única.
Además, he ampliado mi formación en disciplinas orientadas a la dimensión energética de la persona, que incorporo cuando considero que pueden aportar valor al proceso terapéutico y siempre desde el respeto a las necesidades y preferencias de cada paciente.
Así, integro diferentes vías de sanación como Cuántica, Pránica, Akáshica, Arquetipos y Psicoenergética.
Con el tiempo comprendí que hay dolores que no podemos evitar, aunque el sufrimiento añadido sí lo podemos transformar. Y yo te enseño cómo hacerlo.
Descubrí que la terapia no consiste en dar respuestas ni en decirle a una persona lo que debe hacer, sino en ofrecerle un espacio seguro donde pueda comprenderse, escucharse y descubrir los recursos que ya existen en ella.
Mi propio proceso personal me enseñó que conocernos profundamente cambia la forma en la que vivimos el dolor, la enfermedad, las pérdidas y los momentos de incertidumbre. No porque desaparezcan, sino porque dejamos de sentirnos definidos por ellos.
Mi trabajo consiste en acompañar a cada persona para que pueda comprender lo que está viviendo, aceptarse con mayor profundidad y reencontrarse consigo misma. Cuando una persona se comprende de verdad, descubre que siempre ha tenido dentro de sí más recursos de los que imaginaba para afrontar la vida y construir una nueva forma de vivirla.
Esa es la psicología en la que creo. Y esa es la forma en la que cada día intento acompañar a quienes confían en mí.
Cada persona, cada historia y cada proceso son diferentes. Por eso no trabajo con un único enfoque ni con tratamientos estandarizados. El proceso terapéutico se adapta a ti, a tus necesidades y al momento vital que estás atravesando.
Mi forma de trabajar integra diferentes enfoques psicológicos y terapéuticos, seleccionando en cada caso las herramientas que considero más adecuadas para acompañarte de forma personalizada, rigurosa y respetuosa con tu proceso.
Cuando considero que pueden aportar valor al proceso terapéutico, también incorporo herramientas complementarias desde una visión integrativa del ser humano, siempre adaptándolas a las necesidades, preferencias y objetivos de cada persona.
Siempre he sentido que mi camino estaba ligado a ayudar a otras personas a sanar sus heridas y ser más felices.
Desde muy joven encontré personas que me ayudaron a comprenderme, a crecer y a encontrar mi propio
camino. Aquellas experiencias me enseñaron el valor de sentirse escuchado y acompañado en momentos
importantes de la vida.
Con el tiempo comprendí que yo también quería ofrecer ese espacio a todas las personas y hacerlo
desde un lugar que para mí es esencial: la aceptación plena, la confianza y el amor
incondicional hacia ti.
El cáncer también forma parte de mi historia
Como ocurre en tantas familias, yo también he vivido de cerca el cáncer a través de
personas muy queridas. He conocido la incertidumbre, el miedo y los cambios que esta enfermedad
puede traer a la vida del paciente y a su entorno más próximo.
Algunas de esas personas siguen a mi lado y otras ya no están. Aquellas experiencias me acercaron a la psicooncología y me hicieron comprender que cuando aparece el cáncer,
toda la familia necesita ser escuchada y acompañada.
He conocido demasiado pronto lo que significa perder a alguien que quieres.
A lo largo de mi vida he vivido pérdidas muy significativas que han dejado una profunda
huella en mí.
Con los años he comprendido que el duelo no significa olvidar, sino aprender a vivir de una manera diferente con la ausencia, con el recuerdo y con ese amor que permanece
siempre.
Yo también sé lo que significa vivir con dolor.
Desde los cuatro años he padecido una dolencia en la zona lumbar que condicionaba mi
vida.
Durante muchos años conviví con aquel dolor hasta que, a través de mi propio proceso
terapéutico, conseguí que desapareciera por completo.
Haber vivido el dolor en primera persona transformó mi manera de comprender a
quienes sufren dolor crónico y despertó en mí el deseo de acompañarlos en su propio
proceso.
Alguien vio en mí algo que yo todavía no podía ver
Cuando tenía 18 años conocí a una persona que trabajaba desde la sanación energética.
En un momento determinado tomó mis manos y las llevó hacia una parte concreta de su cuerpo donde tenía un cáncer. Entonces me miró a los ojos y me dijo: «Tú todavía no sabes lo que tienes en esas
manos y a toda la gente que vas a ayudar.»
Aquellas palabras se quedaron conmigo y, con el paso de los años, se hicieron realidad.
El arte forma parte de mí desde que era muy pequeña
Desde pequeña viví muy de cerca el espíritu creativo de mi madre, quién despertó en mí
una sensibilidad hacia el arte que me ha acompañado durante toda mi vida. Más tarde estudié Bellas Artes y descubrí que crear podía ser también una forma de explorar y expresar aquello que a veces no conseguimos poner en palabras.
De pequeña tuve un sueño que hace años se convirtió en realidad: crear mi propio espacio creativo donde sano física y emocionalmente a todas las personas que lo necesitan.
Hoy ese sueño tiene un nombre: GEMA, Gabinete Emocional de Mejora Activa.
Nunca he podido entender al ser humano por partes
Para mí, una persona no es solamente su cuerpo físico, o lo que piensa, o lo que siente. Somos todo eso a la vez.
Mi propio recorrido personal y profesional me ha llevado a ampliar progresivamente mi mirada y a integrar diferentes conocimientos, enfoques y herramientas.
Por eso, cuando trabajo contigo, intento comprenderte en todas tus dimensiones: física,
emocional, mental y energética, respetando siempre tu singularidad y tu propio proceso.
Mi motor es la curiosidad que siento por el ser humano
A lo largo de los años he sentido la necesidad de explorar nuevas formas de comprender el sufrimiento y de descubrir diferentes caminos que puedan ayudar a una persona a recuperar su bienestar.
Esa curiosidad me ha llevado a continuar formándome y a incorporar nuevos enfoques y herramientas a mi práctica. Y quiero seguir haciéndolo, porque para mí acompañar a alguien significa también mantener viva la capacidad de aprender, cuestionarme y mirarte desde una perspectiva holística e integrativa.
Comprender lo que te ocurre es el primer paso para transformar la forma en la que vives tu realidad.
Si sientes que ha llegado el momento de iniciar ese camino, estaré encantada de acompañarte.
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